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Aunque hoy en día, cada vez son más las personas que tienen en
cuenta la relación que hay entre nuestros pensamientos,
emociones y nuestra fisiología; seguimos arrastrando las
consecuencias que produjo el paradigma cartesiano al trazar
una línea separatoria entre el Cuerpo y la Psique, como una
parte más de la influencia Judeocristiana que trató de separar
el cuerpo del espíritu. Y que ha dado como consecuencia una
medicina occidental, que aborda la salud desde un punto de
vista reduccionista que solo contempla el aspecto físico y
bioquímico del individuo.
Desde aquí trato de devolver a la medicina un enfoque
integral, que tiene en cuenta todos los condicionantes que dan
como resultado la vivencia de la salud en el individuo: el
aspecto físico y bioquímico, nuestras creencias, nuestras
emociones, el contexto cultural en el que vivimos y la
estructura social en la que estamos inmersos.
Devolviendo a cada ser humano su responsabilidad a la hora de
recuperar la salud, al tener en cuenta, que su perspectiva
de las cosas, es la que influye en su forma de vivirlas y en
como estas se manifiestan en su organismo. Pero también desde
una visión global que tiene en cuenta, que la realidad es
cocreada por uno mismo, y el entorno que le rodea.
Uniendo la Salud con la Conciencia, porque una sin la otra no
pueden coexistir. Pues para aliviar y satisfacer las
necesidades que tiene uno , primero ha de ser consciente de
ellas. Así como, para restablecer nuestro equilibrio interno, todas
nuestras partes tienen que recuperar el contacto profundo
entre ellas. Todo nuestro Ser tiene que tener conciencia de sí
mismo.
Pues detrás de lo que consideramos enfermedad la mayoría de
las veces se haya una pérdida de conciencia producida cuando
una parte de lo que somos, se ha desconectado de la totalidad
de nuestro Ser. Una pérdida del autorreconocimiento, que nos
impide manifestar plenamente el potencial infinito que hay en
nosotros. Que produce sufrimiento tanto físico como emocional
y mental, al no dejar que nuestra Alma se exprese libremente a
través del cuerpo.
Por eso la Salud, en el fondo se trata de una reconciliación
con nuestro Ser absoluto; que pasa por integrar esas partes
de nosotros que aun no amamos y reconocemos. Ya que para
seguir ascendiendo por nuestro proceso transcendente, hemos
de ir amando e integrando los niveles previos, reconociendo
el significado y el propósito que han tenido en cada uno de
sus momentos evolutivos.
La Sanación es en su esencia un acto de plena consciencia. Un
reencontrarse con uno mismo. Un despertar a lo que realmente
somos, para poderlo abrazar plenamente y seguir así
expandiéndonos, hasta volver a ser uno con la totalidad de la
existencia.
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